En el Estado han existido alrededor de 392 haciendas, sin embargo, muchas de ellas han sido destruidas y otras han desaparecido. En el presente documento nos limitaremos a mencionar aquellas que aún pueden visitarse y proporcionar información un poco más detallada de las que representan algún atractivo turístico, arquitectónico o histórico.

A partir de 1543, se empiezan a repartir las tierras por órdenes del rey a los primeros españoles que poblaron Yucatán y comenzaron a recibir así, los frutos de las encomiendas, pero el bajo rendimiento de las mismas los impulsa a establecer “estancias” en aquellos rústicos terrenos que les habían entregado.

Las estancias fueron solicitadas para llevar a cabo la producción ganadera que era muy rentable y necesitaba poca mano de obra. Así, paralelamente a las encomiendas, que eran instituciones diferentes, y al iniciarse un incremento en la población tanto indígena como española, surgen las típicas estancias de ganado vacuno, caballar o porcino que al cabo de los siglos, ya extendidas por toda el área peninsular, habrían de sufrir transformaciones hasta llegar a convertirse en las actuales “Haciendas Henequeneras” que fueron base y sustento de la economía yucateca.

Pero el asesinato oficial de esta industria agrícola, que en el pasado fuera ejemplo de eficiencia y productividad en México y hasta en el extranjero, ha ocasionado el deterioro progresivo de este tesoro histórico, condenadas a desaparecer si no se les otorga la importancia a que son acreedoras.

Por fortuna, algunos cascos de haciendas condenados a convertirse en escombros, han podido salvarse al ser adquiridos por personas de gran sensibilidad y amantes de su cultura regional, que invirtiendo cuantiosas sumas en su restauración, las han convertido en casas de campo y recreo o en centros redituables destinados a eventos sociales de la comunidad emeritense.

La industria henequenera de México empezó a declinar en 1920 por diversos factores. Brasil, Cuba, Haití y Kenia comenzaron a exportar fibra mientras que la Revolución Mexicana y su resultante reforma agraria dividieron las inmensas plantaciones entre los campesinos, provocando el derrumbe de su producción. En la década de 1970 los productos de la industria petroquímica sustituyeron a las fibras naturales y con esto la demanda del henequén terminó por desaparecer.

Las haciendas que alguna vez fueron símbolo de esplendor, ahora están abandonadas o convertidas en sitios turísticos. Actualmente, muchas haciendas han sido convertidas en hoteles de lujo y museos, conservando su estética mexicana y un ambiente tranquilo. Estos hoteles-hacienda-museo son ideales para conocer la historia del México colonial.

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